9 ene. 2012

POEMA: LA LLAMA



Hoy comienzo a escribir como quien llora.No de rabia, o dolor, o pasión.Comienzo a escribir como quien llorade plenitud saciado,como quien lleva un mar dentro del pecho,como si el ojo contuviera todaesa inmensa colmena que es el firmamentoen su breve pupila
.


Me enciendo por pasadas plenitudesy por estas presentes enmudezco.Lloro por tener cerca una mujer,por el agua de un monteque suena entre cipreses en un lugar de Grecia;lloro porque en los ojos de mi perrohallo la humanidad, por la arrebatadoramúsica que quizá no merecemos,por dormir tantas noches en sosiego profundobajo el icono y en su luz d oro,y por la mansedumbre de la vela,que sólo es eso, llama.


Comienzo a escribir y también la escriturallora, porque respira y quema, porque pasa.Qué gran gozo sentirmeyo mismo esa palabra que va ardiendo.(Porque yo también ardo y también paso.)


Contemplo una llama muy quieta en la penumbrade suaves jardines,a la orilla de un mar calmo y antiguo,y me voy encendiendo con la dichade saber que no existe otra verdadque no sea esa llama, es decir,la del amor que es don y que es condena.


Son llamas las palabras y son llamas los ojos,que lloran sin llorar por el ser que yo fui(aquel fuego cansado que temblabajunto a otros jardines de otro mar)y por el ser que ahora está mirandofijamente una llama,y que es, en soledad, la llama más gozosa.